La apuesta fundamental de este ejercicio fotográfico es, además de evidenciar la idea que tenemos interiorizada gracias al bombardeo frecuente de imágenes de cuerpos ideales y saludables, entender la diversidad de cuerpos y morfologías en la realidad, conduciendo a un proceso de aceptación del cuerpo propio, visto y entendido como una unidad. Entender las imágenes de cuerpos musculados y esbeltos como medios de venta, que responden a un sistema económico de consumo con particularidades en los cuerpos femeninos y masculinos que están delimitadas por premisas sexistas ej: hombres fuertes, viriles; mujeres tonificadas, delicadas. El fin último del ejercicio pretende dar cuenta de una aceptación propia por el cuerpo como conclusión de un proceso de pensar y repensar la idea de la imagen de cuerpos ideales y saludables; entender que la imagen no es estática y que ha cambiado d pendientes de su contexto.
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