El escarnio público y la lapidación llegaron a nosotras por
tener sexo, no eran ataques de histeria ni síntoma de locura, así como a ti te
encanta el placer a nosotras también. Pero el adulterio, ese pecado que hemos
cargado por miles de años, tenía un trato diferenciado ya que a ti nunca te
acusaron. Pues siempre fueron machos los
que juzgaron, machos los que perdonaron y machos los que retrataron.
Luego nuestras vaginas, úteros y ovarios pasaron a ser hijas
de unos señores que se hicieron llamar ¡Los padres de la ginecología! Nadie lo
supo, así pasó un tiempo hasta que en lugar de cargar con un crecimiento demográfico
desbordado, tuvimos que convencer a nuestros esposos de que nos dejaran
planificar -“Yo no me voy a meter con
nadie más, sólo no quiero tener más hijos”- Los métodos anticonceptivos
hormonales ahora era sinónimo de adulterio, el pecado seguía sobre nosotras.
¡Dios mío! Menos mal
no repetiremos la historia de nuestras madres, hermanas y amigas; ahora si podremos trabajar
y mantenernos solas. Pero mientras pasaban los días más quistes salían en
nuestros senos, las menstruaciones eran más tortuosas, la T falló y tuvimos que
abortar, las pastillas abortivas nos causaron muchos dolores y traumas psicológicos…
¡Todo esto pasaba mientras tú seguías pensando en la libido! Por lo que ni se te ocurría preguntarte si habría formas de planificación masculina, parece que a
la ciencia y al mercado tampoco le importaba mucho.
Maria del Mar Acevedo Estrada
Cristo y la mujer adultera vs Condón y la mujer que engaño al marido
En el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo... que estos anticonceptivos si me digan los efectos secundarios
CONTINUARÁ...
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